16 de octubre de 2026

Agricultura

Del lote al agroecosistema: cómo evoluciona el rol del ingeniero agrónomo frente a los desafíos actuales

Buenos Aires, agosto de 2026. La agricultura atraviesa una etapa de profunda transformación. La incorporación de nuevas tecnologías, la necesidad de adaptarse al cambio climático y la demanda de sistemas productivos más eficientes y sustentables están redefiniendo el papel de los profesionales del agro. En este contexto, los ingenieros agrónomos se consolidan como actores clave para integrar conocimiento, innovación y sostenibilidad en cada decisión productiva.

A pocos días de la conmemoración del Día del Ingeniero Agrónomo, celebrado el 6 de agosto en Argentina, Milagros Lucas, Ingeniera Agrónoma y Técnica de Desarrollo de BASF para la Zona Sur, brindó su opinión acerca de la evolución de la profesión frente a los desafíos actuales del sector, el creciente protagonismo de las mujeres en el agro y las prácticas que contribuyen a construir sistemas productivos más resilientes, eficientes y alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

¿Cómo evolucionó el rol de los ingenieros agrónomos frente a los desafíos actuales del agro, como la sostenibilidad y el cambio climático?

El rol del ingeniero agrónomo evolucionó desde la recomendación de soluciones puntuales hacia una mirada más integral de la producción. Frente a desafíos como el cambio climático, la aparición de resistencias a determinados principios activos y la sostenibilidad, hoy trabajamos acompañando al productor con soluciones integradas, entendiendo que no gestionamos un lote aislado, sino un agroecosistema que debe ser productivo, resiliente y sostenible en el largo plazo.

La ONU destaca que las mujeres rurales son clave para la producción de alimentos y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios. ¿Cómo ves el rol de la mujer agrónoma en este contexto?

Según mi experiencia, considero que el trabajo y la contribución de las mujeres en el agro han sido poco visibles, pero, no obstante, en muchas economías regionales como la horticultura, fruticultura, apicultura, en otras; y el trabajo en cooperativas textiles continúan siendo integradas y lideradas en su mayoría por mujeres.

Afortunadamente, el sector está avanzando hacia una mayor inclusión y hoy cada vez más mujeres estudian, trabajan y ocupan posiciones de liderazgo. Si bien aún quedan desafíos, es fundamental seguir generando más espacios que visibilicen su aporte y amplíen las oportunidades de desarrollo. En BASF, este compromiso forma parte de una cultura que promueve la diversidad, la equidad y la inclusión como pilares del desarrollo sostenible.

 

¿Cuáles son hoy las principales barreras que enfrentan las mujeres en el agro y cómo puede el sector contribuir a reducirlas?

Desde mi experiencia, una de las principales barreras para muchas mujeres rurales sigue siendo compatibilizar el trabajo productivo con las tareas de cuidado, lo que limita sus oportunidades de capacitación y desarrollo. Sin embargo, la participación femenina en la agroindustria continúa creciendo: según el informe Mujeres en la Agroindustria de FADA y LCA, las mujeres representan el 28% del empleo agroindustrial en Argentina. Para seguir impulsando esta tendencia, es clave fortalecer iniciativas de formación, mentoría y liderazgo que amplíen el acceso al conocimiento, las redes de trabajo y los espacios de decisión, potenciando el desarrollo de más mujeres en el sector.

En un año donde se pone foco en la mujer agricultora, ¿qué oportunidades concretas ves para potenciar el liderazgo femenino en el campo argentino?

Veo una gran oportunidad en el recambio generacional y la digitalización del agro. A medida que las nuevas generaciones asumen roles de decisión, se abren más espacios para que las mujeres participen y lideren el negocio. Al mismo tiempo, el avance de las AgTech y la agricultura digital está transformando la toma de decisiones en el campo, impulsando una producción más eficiente y sostenible. Es un contexto favorable para que más mujeres aporten liderazgo, visión estratégica e innovación al sector.

Desde la agronomía, ¿qué aportes son clave para lograr sistemas productivos más eficientes y sostenibles, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Creo que uno de los grandes desafíos es seguir demostrando que la sostenibilidad y la rentabilidad van de la mano. Hoy contamos con conocimiento, tecnología y herramientas que permiten producir más y mejor, cuidando los recursos naturales y la salud de los suelos. La adopción de prácticas integradas, el monitoreo constante, la rotación de cultivos y modos de acción, junto con soluciones de agricultura digital, hacen posible tomar decisiones más precisas, optimizar recursos y construir sistemas productivos más eficientes, resilientes y sostenibles para el futuro.

Como ingeniera agrónoma, ¿qué mensaje le darías a las nuevas generaciones, especialmente mujeres, que están pensando en desarrollarse en el agro?

Les diría que se animen. La agronomía es una profesión apasionante, con enormes desafíos y oportunidades de crecimiento personal y profesional. 

También les recomendaría involucrarse en espacios de intercambio, participar en redes profesionales y, sobre todo, escuchar al productor, que aporta una experiencia invaluable construida a lo largo de los años.

Por último, les diría que nunca dejen de capacitarse. El agro avanza a gran velocidad, incorporando nuevas tecnologías, herramientas y conocimientos. Mantener una formación continua no solo permite crecer profesionalmente, sino también contribuir de manera significativa a construir una agricultura más innovadora, eficiente y sostenible.